domingo, 9 de diciembre de 2012

Un padre (casi) inexistente, que dejó de existir


Eleanor apretó desganadamente el botón de ‘Guardar’ . Odiaba los deberes de verano, a su profesora particular, a su madre, a sus amigas; que siendo ya madrugada, estarían pillándose un pedo monumental en cualquier discoteca, a sus tías; y su afán de tratarla como si tuviese 6 años mandándole invitaciones para tomar el té,al inventor de la cinta aislante y de los carritos de perritos calientes. Al mundo, a ella misma.

Y saturada por todos los problemas que bailaban en sus pupilas, se echó a llorar.

 Como no lo hacía desde un noviembre amargo, cuando su padre inexistente en un alto porcentaje de las fotos del salón y fiestas de cumpleaños, dejó de existir completamente después de un estúpido accidente de moto.  Mi madre solo me dijo lo esencial, alcohol y exceso de velocidad. Pero por métodos poco ortodoxos descubrí otras más interesantes. Resultó que mi padre se había largado con su secretaria, ‘’la lagarta rubia de las piernas infinitas’’ como se había atrevido a llamarla mi tía en un desliz por su parte, los dos iban hasta las cejas de vodka y un poste se cruzó en su camino hacia el apartamento de ella. Y en un respiro, el fin de semana cobraba dos víctimas mortales más. 

3 comentarios:

  1. Ya sabes que me encanta, y que deseo desde lo más profundo de mi corazón leer esta historia al completo algún día. Un besazo! <3

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  2. Holaaaaaaaaaa, buah, tu comentario en mi blog es es es es es sencillamente precioso, jo, muchísimas gracias de verdad. Aquí tienes una nueva seguidora, porque la verdad es que me encantan todos los posts, escribes muy bien (muy pero que muy pero que muy bien)

    With love,
    Claire <3

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